La plastilina traza un recorrido de Petare a La Pastora


Los niños cuentan la historia del arte a través de sus propias creaciones, que integran cinco exposiciones coloridas y lúdicas

CARMEN VICTORIA MÉNDEZ
cvmendez@el-nacional.com 

Arturo Michelena no conoció la plastilina, un material colorido y moldeable que al agregarle agua se diluye como la témpera y que también imita la pastosidad del óleo. Pero si le preguntan a Maximiliano Chacón, un niño de 5 años de edad, dirá que lo único que necesitó para crear su propia versión del cuadro La vara rota fue una caja de barritas de plastilina.

Chacón se acercó a la obra del pintor valenciano a través del programa Artistas en Plastilina.

"Entró al Museo Arturo Michelena de La Pastora, se sentó en el piso y comenzó a dibujar un detalle del cuadro. Nos decía: `¿Ves? Me está quedando igualito", señala Antonio Villarroel Bastardo, director y facilitador de Plastilinarte.

La actividad comenzó en mayo, el Mes del Artista Plástico.

Desde entonces cientos de niños han empleado la plastilina para recrear paisajes, retratos, esculturas e inclusive obras cinéticas. Algunas de sus creaciones se exhiben en cinco exposiciones, que trazan un recorrido artístico que va de Petare hasta La Pastora.

La primera parada del programa es el Museo de Arte Popular Bárbaro Rivas. Allí se muestran las interpretaciones que un grupo de niños hizo de las obras del pintor ingenuo. Los creadores tienen entre 5 y 12 años de edad y la mayoría de ellos vive en Petare. La experiencia se repite con las Fisicromías de Carlos Cruz-Diez en la galería Graphicart de Las Mercedes y en el Museo de la Estampa y el Diseño que lleva el nombre del artista cinético. Esta última exhibición fue visitada de manera virtual por el propio Cruz-Diez, quien sugirió el título Amasando el color .En la galería Templarios, 24 niños exponen sus propias versiones de las Reticuláreas de Gego, los Coloritmos de Alejandro Otero y los paisajes luminosos de Armando Reverón y de Manuel Cabré, entre otros. Los trabajos fueron exhibidos en junio en la Feria Iberoamericana de Arte. La última estación es el Museo Arturo Michelena, donde la adusta pintura académica cobra un matiz más colorido.


La intención del programa es que los niños conozcan la historia del arte venezolano a través de actividades lúdicas y que se sientan tomados en cuenta por las instituciones culturales.

La idea no es hacer que los pequeños copien las piezas sino que se atrevan a reinterpretarlas o inclusive a imaginar cómo fueron hechas o cómo hubieran quedado si sus creadores ­algunos ya fallecidos­ tuvieran la oportunidad de replantearlas en la actualidad, indica Villarroel. "Cada taller es un juego desde
  

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