Un árbol de vida


Heidy Ramírez S.
@ideagenial 

 
Cada vez que Árbol de Vida siembra un árbol hace un donativo a la Fundación Amigos del Niño con Cáncer

Daian Camargo, gerente general de Árbol de Vida, cuenta que esta iniciativa oficialmente salió al mercado con un evento el 14 de abril, cuando se sembró el primer árbol en nombre de Venezuela y otra cantidad recordando a familiares ya fallecidos y amigos cercanos.
La idea inicial fue de Gustavo Ferraro, presidente de Promos Mercadeo de Respuesta, empresa con 10 años en el mercado, quien pensó en cambiar el hábito de comprar una corona de flores (que termina como desecho) por el gesto de sembrar un árbol y entregar un certificado de condolencias. Así nacieron también otros productos, el de celebración (un cumpleaños, un nacimiento o cualquier otro) y el de motivación ambiental. La propuesta básica quedó conformada por las tres opciones de árboles: forestal, urbano y personal. 

Negocio sostenible 

"Esta es una práctica que ha sido muy exitosa en Reino Unido, México y Colombia", explica Camargo, "y pensamos por qué no en Venezuela". Quien siembra es la Fundación Árbol de Vida, pero la actividad de arborizar no es sustentable por sí sola. No basta con la intención de reforestar masivamente en lugares específicos y recuperar áreas verdes de esparcimiento, como parques, plazas, caminerías y polideportivos, por eso se generó el esquema de negocio de venta y el diseño de un producto como tal, la venta del árbol.
En otros países se han creado empresas similares pero con el objetivo de compartir al cabo de un tiempo los beneficios de la explotación maderera con la persona que aporta. Camargo explica que para Árbol de Vida la meta es otra, que los ejemplares estén protegidos, por ello también se consideran primordialmente los terrenos de siembra que tengan zonificación ambiental. "No tiene sentido que sembremos 10 cedros que en algunos años después de crear ecosistema, se talen y se genere un daño al planeta. Los árboles son del Estado y de los ciudadanos. El beneficio es para el país además de la conexión emocional que se genera con la planta". 

El proceso es sencillo 
 
La compra se realiza mediante Internet. En los casos del forestal y el urbano, una vez que se efectúa el procedimiento administrativo se envía un certificado a la persona beneficiada. Este documento está identificado con un número que permite que la persona ingrese a la página, anote el código y vea el área donde está sembrado el ejemplar, en qué fecha se plantó y en algunos casos de fácil accesibilidad, una foto de su árbol. Ya existen algunos convenios con terrenos en el Hatillo mediante el Instituto de Gestión Ambiental de esa alcaldía. Otras posibilidades son la reserva forestal de El Cigarral y la zona de Cerro Verde, todas en Caracas. "Una mayor oportunidad de seguimiento la tienen las personas cuyo árbol se siembra en una zona verde de la ciudad con fácil acceso. Pero eso no lo podemos controlar porque dependemos de los espacios donde podemos sembrar, como universidades, algunos parques, terrenos municipales… tener un terreno privado es mucho más difícil. Nos damos un tiempo de siembra debido a la logística, se hace por lotes, para abaratar costos. También se debe esperar a la época de lluvia, por eso quien compre debe ser notificado sobre estas consideraciones". Se mantiene el árbol por un año hasta que "pegue", luego queda en manos de la alcaldía o de los dueños del terreno donde se hizo la reforestación. Cada vez que Árbol de Vida siembre un árbol hace un donativo a la Fundación Amigos del Niño con Cáncer.
En cuanto a los permisos, la misma depende del organismo con el cual la fundación forme la alianza, el cual indicará dónde se puede hacer la siembra y qué especies son las adecuadas. Se opta por las autóctonas, que generen beneficios para la biodiversidad y armonicen con el paisajismo que ya existe. El árbol personal tiene otra dinámica, la planta llega a manos de la persona directamente a su casa con las instrucciones completas de cómo trasplantarlo y cuidarlo. 

Reforestar toda Venezuela 

Entre los proyectos está extenderse a otras áreas del país, ya se adelantan conversaciones con el núcleo de la UCV en Maracay, también con otros organismos interesados en zonas de la región central. "Nos hemos concentrado en lo más accesible que son las municipalidades, gobernaciones, universidades que tienen terrenos propios, clubes, poco a poco con todas las áreas verdes que se puedan arborizar". Árbol de Vida todavía está afinando detalles de este gran reto. Uno de ellos apunta a subsanar el contratiempo de lo difícil que resulta conseguir los arbolitos en tamaño de plántula o la compra de semillas, sin embargo, la belleza de esta acción y el objetivo loable en pro de toda la humanidad, seguramente serán las palancas que harán que este negocio verde afiance raíces.

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