Incendios ponen en riesgo el ecosistema de la montaña


MIRIAM MORILLO 


Promueven la siembra de especies autóctonas. jacobo lugo /archivo

Caracas. El Parque Nacional Waraira Repano es una de las áreas naturales protegidas que posee la mayor diversidad biológica en el país.
Como todo ecosistema o escenario natural, cumple un papel importante como fuente de recursos vitales y renovables como el agua y el aire; de actividades educativas, investigación científica, esparcimiento ecoturístico y de equilibrio ambiental.
Las afectaciones que ha sufrido el Waraira Repano como consecuencia de incendios forestales, intensos períodos de sequía, fuertes lluvias e invasiones, lo han dejado en condición de fragilidad y en riesgo su ecosistema, lo que pudiera traer serias consecuencias tanto para los animales y plantas del parque como para los habitantes de Caracas.
Pese al desarrollo que ha experimentado la ciudad, durante la noche el fresco y puro aire de la montaña cumple su función de renovar el oxígeno y enfriar el ambiente capitalino. No obstante, los incendios en su vegetación amenazan esta función, por lo que los ecologistas afirman que las quemas del Waraira Repano atentan contra el bienestar de los habitantes del valle de Caracas.

Enemigo principal. La montaña ha sido víctima de incendios que han devastado miles de hectáreas de vegetación y han afectado el principal pulmón vegetal de la capital.
El profesor e investigador Bruno Manara, en su libro El Ávila, biografía de una montaña, relata cómo, desde el inicio de la fundación de Caracas (...), "comenzaron a proliferar los conucos en las selvas del Ávila (hoy Waraira Repano) y, con ellos las candelas periódicas, algunas de las cuales se escapaban del control y provocaban grandes quemas en la montaña. Tales incendios, como es sabido, eran una fase dentro del proceso de agricultura primitiva heredada del indígena".
Mas adelante expone: "Esta devastación de grandes consecuencias para el Ávila se prolongó durante siglos y, todavía en 1920, Rómulo Gallegos, en su novela Reinaldo Solar, menciona las hileras de sirvientes que bajaban del cerro cargados de haces de leña para las casas de sus amos".
"Estas acciones se justificaban porque en esa época se desconocían las nociones de equilibrio ecológico y la quema de la montaña era un mal necesario para la producción de alimentos. Sin embargo, hoy en día no se puede justificar ni permitir que pirómanos y gente irresponsable quemen el cerro por simple gusto, por ligereza o por no tomar las debidas precauciones", afirmó el biólogo Ricardo Navarro.
La destrucción del hábitat por incendios, naturales o provocados, dijo, colocan en riesgo la fauna y la flora del parque nacional, lo que afecta el equilibrio ecológico, aunado a la amenaza que representa la basura no reciclable, en especial, latas, botellas plásticas y de vidrio.
"Esto podría generar, eventualmente, cambios de clima, disminución en los cauces de las quebradas, deslizamientos de tierra e inundaciones, así como pérdida del patrimonio natural". Es necesario tomar conciencia y convertirse en admiradores y protectores del Waraira Repano, valorar su fauna, relieve, clima y vegetación que brinda su aire limpio y fresco a los habitantes de la ciudad cumpleañera. 

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