La Fiesta Bicentenaria


Laura Antillano

Si algo no se podrá decir nunca de la Venezuela actual, es que aquí no pasa nada. Porque aquí pasa de todo, cada minuto del día.
Esta semana ha sido la gran festividad del Bicentenario y de verdad que se botó la casa por la ventana, porque el desfile fue apoteósico, por su variedad y colorido, con la presencia del presidente Chávez de retorno al país y los cancilleres y presidentes invitados, como con la de grupos populares, musicales y teatrales, con puestas en escena de los acontecimientos de aquel 5 de julio, y la colocación de la misma Acta de Independencia, como un objeto simbólico, que mucho representa y significa.
Pero entre lo que se realiza por un día y la fiesta permanente, definimos lo que queda para la posteridad, y está el hecho significativo de que Caracas haya recuperado su casco histórico.
Creo que el alcalde Jorge Rodríguez tiene mucho que ver en esto, con su equipo en el área de cultura y patrimonio urbano. Es indudable que se trata de privilegiar lo que es el patrimonio arquitectónico, pero también la conciencia de la importancia de la Historia como un conocimiento que cumple un papel considerable en la definición del país como nación independiente.
Los actos culturales escolares con frecuencia resultan una pesadilla, hasta para los niños, pero hace unas semanas celebramos con júbilo, la visión de un grupo de jovencitas liceístas de una institución valenciana, (el liceo Martín J. Sanabria) quienes hicieron una representación a través de varios monólogos, de heroínas de la Independencia. Tuvimos una agradable impresión de estas interpretaciones hechas con naturalidad, seguridad y belleza, igual que la que hiciese un pequeño de 7 años, montado en un caballo-piñata, de José Camejo (alias Negro Primero), realmente digno de aplauso. Nos quedamos reflexionando muy dentro, acerca de la diferencia de estudiar la historia como un texto muerto, sin matices ni conexión con el presente, y el verla viva, explicándonos la cadena de circunstancias que nos definen como país. Eso está ocurriendo y aleluya que es así.
Pensamos que la revista Memorias de Venezuela, publicada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura ha significado mucho en este sentido. En otras oportunidades hemos celebrado esta publicación que nos enorgullece y recibimos con alegría y deseos de leer.
Esta publicación debería de tener vasos comunicantes institucionales con las instancias del Ministerio del Poder Popular para la Educación, que coordinan lo relativo a la docencia de la historia en la escuela básica como en la media o secundaria.
En el territorio del cine y específicamente en guiones subvencionados por Cnac, acerca del tema de los afrodescendientes, por ejemplo, donde hemos visto logros a los que auguramos buen futuro a la hora de la realización. De hecho estamos esperando el estreno de Azur, el film dirigido por Luis Alberto Lamata para la Villa del Cine.
Todo esto pues, merece llamarse fiesta.
Escritora

Ultimas Noticias: 10/07/2011. Pag 27

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